Literatura

Verdades

En un artículo anterior usé la expresión esplendor del fracaso, con la que Faulkner definió el sentido y el valor de su propia obra, para dar cuenta de la aspiración a la que tiende la literatura ⎯en plenitud a partir del simbolismo, que no en vano produce la llamada poesía pura⎯, interesada en reconstruir la experiencia real de los sentidos con materiales distintos de los que la constituyen en la realidad; es decir, con el lenguaje, que queda apartado en este empeño de su habitual función referencial, denotativa, incluso comunicativa, pues en rigor el lenguaje poético no comunica, no transmite un mensaje, sino que recrea ciertos atributos de la experiencia y los exhibe para quien pudiera interesarle. En esta operación, el poeta está abocado al fracaso porque no puede ofrecer en toda su pureza lo que se propone: las metáforas no son la realidad, solo la evocan; y así todos los demás artificios de un texto literario: el ritmo que transporta las palabras, el orden en que se presentan los hechos. Al mismo tiempo, si …

La ética en la comedia

La Poética de Aristóteles es sorprendente por su capacidad de comprensión de la tragedia y, por extensión, del fenómeno literario. Los conceptos que Aristóteles usa en su definición de la tragedia, por ejemplo, se han visto enriquecidos enormemente por la teoría literaria posterior, y son todos ellos esenciales, pero el que ahora me gustaría analizar es el de catharsis, normalmente traducido como «purgación», que, al relacionarlo Aristóteles con eleos (compasión) y phobos (terror), significa que nos «limpia» de esas dos emociones producidas por la tragedia, o sea que nos libra de lo negativo que nos causa el terror y la compasión que sentimos por nuestra identificación con el héroe trágico.  En Creation and recreation, Northhrop Frye, comentando un fragmento magistral de Oscar Wilde en The critic as artist, afirma lo siguiente:  Nuestra experiencia sensorial, nuestros recuerdos, nuestros hábitos y rituales establecidos, actúan como filtros: descartan o acomodan lo que en nuestras vidas es amenazante o perturbador.  Y seguidamente, citando a Emily Dickinson, dice:  Si tuviéramos algún indicio de la definición de la vida, el más …

Venus de labios pintados

Quisiera hablarles de relaciones. Más concretamente de relaciones intertextuales. Las que mantienen textos literarios entre sí pero también las que nosotros mantenemos con ellos, pues una lectura comprensiva —sigo el argumento de Gadamer— es un diálogo que tiene como finalidad el acuerdo, la fusión de horizontes, el autoconocimiento. Un texto nos interpela, tiene algo que decirnos, siempre está abierto a una respuesta que a su vez provoca una nueva interpelación. Comprender un texto es para la hermenéutica filosófica conocer la pregunta de la que es respuesta, pues todo diálogo tiene la estructura de pregunta y respuesta. Decimos que puede haber actualización del texto porque este no está sujeto a la circunstancia en que fue creado (tiene autonomía respecto del autor y sus intenciones). Así, afirmamos que un texto —el texto literario lo es en sentido eminente— busca mantener un diálogo que siempre queda abierto, una conversación que no puede agotarse con cada una de sus actualizaciones (la lectura es una de las actualizaciones posibles, pero no la única). Y es que un texto no se …

Diplomáticos de novela

La diplomacia acaba siendo intemporal en el sentido que el double entendre y la simulación pueden ser usadas a semejanza de las armas en cualquier tipo de guerra, tan nobles y arteras como el arte de mentir en beneficio del Estado, lo que es una tradición de siglos por lo menos desde el Egipto de los faraones a la corte de Putin, con momentos tan sutiles como Roma, Bizancio o Venecia. Crece a la sombra de la guerra, tiene como deleite propio la pompa y la circunstancia, se nutre de la ambigüedad y también de la ceremonia, al modo de una hiedra que sostiene tratados endebles y alianzas fugaces. Como diplomacia, la borrosidad semántica ayuda a esquivar conflictos o a camuflarlos, y fracasa cuando los agrava. Ahora mismo, viejas nieblas diplomáticas cubren los pasos que se dieron al final de la Guerra Fría: ¿dio Occidente garantías a Moscú de que la OTAN no se expandiría hacia el Este? Todo, naturalmente, a sabiendas de que es inútil y poco profesional querer saber por completo las causas …

Gabriel Ferrater: Dante sin Florencia

Este año se celebra el centenario del nacimiento de Gabriel Ferrater y el cincuentenario de su muerte. Ferrater fue uno de los poetas más importantes del siglo XX y uno de los intelectuales más destacados de su tiempo. Cultivó la crítica del arte, la crítica literaria y la lingüística. Como poeta, realizó en la poesía catalana un cambio de dicción muy parecido al que Wordsworth y Coleridge realizaron en la poesía inglesa del siglo XIX, en el sentido de que impuso una nueva selección y combinación de palabras, que consistió en acercar el lenguaje poético a la lengua viva de su época. Esas innovaciones formales iban acompañadas de una poderosa capacidad para expresar, como dijo William Cliff, su traductor al francés, lo que estaba escondido en la conciencia de nuestra generación. Por lo que a su obra poética se refiere, podríamos hablar de un antes y un después de su aparición en la poesía catalana. José María Valverde fue seguramente el primero en detectarlo y le pareció un poeta tan insólito que llegó a decir …

Anatomía de la palabra: el cuerpo de la escritura

El tema de la presente disquisición –mero entretenimiento de filólogo en mitad de sus vacaciones estivales– se centra, tal y como se anuncia en el título, en la anatomía de la palabra, la escritura (literaria) pensada como un cuerpo. Un cuerpo hecho de qué materia, cabría preguntarse. Las imágenes que nos depara la propuesta nos sitúan de forma ontológica en el hecho literario mismo. Son imágenes que, de forma visible o sutil, pueden rastrearse en muchos de los críticos y escritores que, por oficio o por gentilidad, nos hablan de ese complejo proceso que llamamos literatura. Sobre todo, me propongo mostrar algunas de las posibilidades que ofrece el tema, las más significativas bajo mi punto de vista, y de paso alumbrar alguna que otra paradoja que, según veremos, nos depara la cuestión.   En una de sus Seis propuestas para el próximo milenio (1985), en concreto la que se refiere a la «Visibilidad», Italo Calvino plantea la siguiente reflexión en torno a los fenómenos diferenciados de lectura y escritura: Podemos distinguir dos tipos de procesos imaginativos: …

El esplendor del fracaso

Siendo en general dos escritores dispares en sus intereses y sus procedimientos, William Faulkner y Marcel Proust coinciden a menudo en lo sustancial y a veces incluso en el estilo. Faulkner es más oscuro que Proust, pero su oscuridad es el reflejo de lo que ocurre en el alma humana; en Proust —no en vano culmina con la Recherche la moderna tradición de la novela y el ensayo franceses— esa oscuridad se razona hasta despojarla de sus sombras. Los dos intentos son una bendición para el lector, y no diré que conducen al mismo sitio, pues son en cierto sentido opuestos, pero sí que se introducen en el mismo asunto y muestran de él aspectos que uno reconoce como verdades de su propia experiencia aunque quizás nunca hubiese sido consciente de ellas. Ambos hacen objeto de sus respectivas estéticas la compleja totalidad del ser humano, y ambos confían ese propósito a un estilo marcadamente digresivo, poblado de incisos, con una frecuente intercalación de guiones y paréntesis, en una subordinación continua que puede hacer alcanzar a …

Pessoa, el solipsista

Fernando Pessoa es, como lo son sus contemporáneos Nietzsche y Unamuno, un poeta-pensador poliédrico e inclasificable. De ello dan cuenta las decenas de heterónimos que, en sus diferentes obras, tratan de agotar las numerosas aristas del genio portugués, aunque este afirmase que cada uno de ellos no era más que «un hijo mental del autor, con cualidades heredadas, pero con las diferencias de ser otro». Sin embargo, hay una obra que, si bien es también atribuida a un heterónimo, nos ofrece el Pessoa más esencial y genuino; un Pessoa carente de artificios imaginativos, desprovisto del escudo del personaje literario. Atribuido a Bernardo Soares, el Libro del desasosiego permite un recorrido por el Pessoa doliente y existencialista, que, sin abandonar el tono poético, abunda en las cuestiones de mayor enjundia para la vida humana en general y para un alma sensible como la suya, en particular.  Dentro de este conjunto de reflexiones cuodlibetales, cabe destacar un tema por su recurrencia: la relación del individuo con los otros, que concibe como esencialmente dolorosa. Para Pessoa, la amistad, …

Conspiraciones de Baroja

Tras la puerta entornada del pequeño huerto había un viejo con un libro en la mano, sentado sobre un montón de ramas secas. Cuando el sol iba retirándose, el viejo solitario paseaba por el acantilado de la costa. Vestía pantalón corto, chaleco de ante con botones de nácar, corbata blanca, casaca oscura. Es Gastón Etchepare, solitario en el caserío Iturbide, en Bidart, no lejos de Bayona. Personaje real emparentado con los Baroja ―los padres del novelista le habían tratado―, un muy joven Eugenio de Aviraneta, protagonista de Memorias de un hombre de acción, visitará a Etchepare recluido en el reposo melancólico del revolucionario que, de tan apasionado republicano, Bonaparte había rechazado. Caminan bajo el crepúsculo. Etchepare hablaba con pasión de Danton y Robespierre, de Saint-Just, de los choques entre la Montaña y la Gironda, de las grandes figuras plutarquianas que inspiraron las virtudes revolucionarias. Como personaje infrecuente y menor de las Memorias de un hombre de acción, de Pío Baroja, la aparición de ese viejo revolucionario viene a condensar todo lo que Aviraneta quiso ser …

Sobre la valoración de las obras literarias

Siempre me ha sorprendido la poca bibliografía que existe sobre cómo valorar de una manera razonada las obras literarias. Northrop Frye incluso llega a afirmar que la valoración no es algo que corresponda a la crítica. Sin embargo, cada vez que acabamos de leer una obra, la valoramos inmediatamente, por el mero hecho de pensar si nos ha gustado o no. Lo difícil para la crítica es razonar el gusto, saber racionalizar por qué se trata de una obra cualitativamente buena, mediocre o mala. Y esa racionalización, que parece ser tan difícil, el tiempo la realiza de una manera tajante y definitiva. Un ejemplo: la novela No digas que fue un sueño fue Premio Planeta en el año 1986. Se vendieron más de un millón de ejemplares en poco tiempo. Incluso hubo una entidad bancaria que la regalaba a sus clientes. Su autor, Terenci Moix, un verdadero genio de la autopropaganda, supo promocionarla mucho mejor que la Editorial que la publicó. Pero una vez fallecido su autor, la novela ya no se ha reeditado más, …