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Isaiah Berlin en Washington   

La falsedad del determinismo es uno de los tributos intelectuales más positivos a tener en cuenta en el balance final del siglo XX, el siglo de la megamuerte, el siglo de los totalitarismos. Se lo debemos en gran parte a Isaiah Berlin. Ya entrados en otro siglo, si el principio de libertad de elección —elecciones trágicas a menudo— nos parece incluso un fait accompli al final de todos los utopismos ensangrentados, es porque el pensamiento de Berlin había reafirmado la sociedad pluralista y al hombre como una conciencia creativa que es autónoma por sus opciones, sus fines y valores, en aquella gloriosa confluencia de la Historia entre la continuidad y la libertad. Si el determinismo considera que la Historia está bajo el control —está teledirigida— por fuerzas impersonales más allá de la voluntad humana, Berlin lo identifica con la negación de la idea de la responsabilidad moral del individuo. Esa fue la gran refriega del siglo XX, el siglo de acechanzas tan pavorosas como la revolución soviética, el Tercer Reich, la Revolución Cultural de Mao …

Deberían temer a Virginia Woolf

El personaje en el que se proyecta Virginia Woolf en Una habitación propia, ese ensayo suyo tan relevante para la causa de la igualdad entre los sexos como incomprendido o intencionadamente manipulado por el feminismo posmoderno, recibe una herencia de su tía el mismo día en que se aprueba el voto femenino en Inglaterra, y confiesa lo siguiente: «De las dos cosas ⎯el voto y el dinero⎯ el dinero, lo reconozco, me pareció infinitamente más importante». La sentencia resume con elocuente simplicidad el pensamiento de Virginia Woolf respecto a la condición de la mujer. Su feminismo, heredero del de John Stuart Mill, Harriet Taylor y todos cuantos en su momento se ocuparon seriamente de la situación del género femenino en una sociedad a la que podía llamarse genuinamente patriarcal antes de que nuestro tiempo pervirtiera el sentido de las palabras, no aspiraba ni más ni menos que a la plena igualdad, que no puede ser otra cosa que la igualdad de condiciones. De eso trata Una habitación propia en un estilo que funde lo irónico …

Efectos secundarios de la democracia

En su optimismo ilustrado, los primeros pensadores de la democracia creyeron que la educación universal convertiría a todos los hombres en ciudadanos con criterio para autogobernarse. Es comprensible. También lo es que, un siglo más tarde, Flaubert no pensara lo mismo. En una carta de octubre de 1871 dirigida a George Sand, un Flaubert al que ya no le quedaban muchos años de vida y que tal vez ya había empezado a concebir Bouvard y Pécuchet, esa novela póstuma en la que lleva a la máxima expresión el interés que siempre tuvo por la estupidez humana, declara abiertamente su poca fe en la democracia: Si Francia no pasa pronto al estado de la crítica, la sospecho irrevocablemente perdida. La educación gratuita y obligatoria no hará más que aumentar el número de los imbéciles. Renan lo ha expresado de una manera muy convincente en el prefacio a sus Questions contemporaines. Lo que nos falta por encima de todo es una aristocracia natural, es decir, legítima. Nada puede hacerse sin cabeza, y el sufragio universal, tal como …

El alma de las cosas

La producción ensayística de Milan Kundera comprende tres volúmenes que pueden considerarse como partes de una obra única; lo es por su unidad temática, pues unos mismos intereses motivan los tres ensayos y se disponen en una trama de correspondencias que los funde en un solo discurso, y también por su unicidad: es cierto que todo lo que expone pertenece a la mejor tradición de la crítica, pero su forma de abordarlo al modo libre del ensayo literario; su enérgica defensa de la independencia creativa en unos tiempos como los nuestros en los que resurge con viejas y nuevas excusas el afán de someter lo literario y lo artístico al arbitrio de lo ideológico, y, finalmente, la trascendencia que emerge de su concepción del arte narrativo como una exploración insustituible de todo cuanto constituye la existencia humana convierten el conjunto que forman esos tres libros en una obra singular y de mucha importancia. El arte de la novela (1986), Los testamentos traicionados (1993) y El telón (2005) se interesan principalmente por lo que da nombre …

Tras el velo, Isis lee

La palabra es origen, siempre previa. A través de ella nos abrimos camino en medio de la extrañeza del mundo. Es la fragua de nuestras ansias más secretas, siendo la del amor la más común, puro anhelo de paraíso que nos empuja a descender a los infiernos donde recuperar sus vestigios. Dante sabía que el camino al paraíso pasa por el infierno, y Petrarca, que el infierno nos habita, que la geografía de nuestra subjetividad es la tierra ignota que nos aguarda y nos aterra. También se atrevió a desafiar al amor y a la amada, sabedor de que la fuerza de su pulso, de su verbo era lo único inmortal. «Eternidad» pasó a tener el nombre de poesía, de palabra no revelada, sino caída, precipitada y abismada al infierno de un yo que amaba tanto a un tú como descubrirse, encontrarse cara a cara en el espejo de la escritura. Fuera de ella, de sus leyes lingüísticas, o en sus márgenes, no nos es dado conocer lo que descentra nuestra subjetividad. Nos aproximamos a …

Cuatro poemas de Carner

Josep Carner, poeta catalán nacido en Barcelona en 1884, se licenció primero en Derecho y después en Filosofía y Letras, colaboró en distintas revistas culturales de la época, y en 1911, fue designado miembro de la sección filológica del Instituto de Estudios Catalanes. Después de constatar la ineficiencia y la falta de respeto de quienes ostentaban el poder cultural en la Cataluña de comienzos del siglo XX y ante la imposibilidad de obtener un lugar de trabajo decente, que merecía sobradamente, decidió hacer oposiciones en Madrid para ingresar en la carrera diplomática, y desde 1921 ocupó destinos consulares en Europa y Latinoamérica.  Pasó, pues, la mayor parte de su vida lejos de su tierra natal. Después de la Guerra Civil, se vio forzado a exiliarse en Méjico, y más tarde, en 1945, en Bélgica. Murió en Bruselas en 1970,  a sus ochenta y seis años. Su obra representa un enorme salto cualitativo en relación con la poesía anterior, en la cual destacaron, entre otros, Jacint Verdaguer y Joan Maragall. Entre 1904 y 1953 publicó quince …

Las que más sufren

La oleada de protestas en defensa de los derechos de las mujeres y contra la represión en Irán ha sido sin duda uno de los acontecimientos más emocionantes de la actualidad. No hay que engañarse, la decepción de las Primaveras Árabes podría repetirse, pero impresiona ver a hombres y mujeres unidos contra la República Islámica como no sucede en ningún otro país musulmán, arriesgando sus vidas para mostrar su rechazo al régimen que en septiembre del año pasado asesinó a Masha Amini por llevar descubierto un mechón de cabello. Pese a que el gobierno de los ayatolás ha reprimido las protestas con toda su virulencia –el día que escribo estas líneas, tres hombres han sido ejecutados en Irán–, todavía hoy los iraníes siguen desafiándolo con gran coraje bajo el lema «Mujer, Vida, Libertad».  Parte del triunfo de las protestas se debe a las redes sociales, que han enseñado a muchos jóvenes que otra vida es posible y a través de las cuales es más fácil encontrar complicidad. La activista somalí Ayaan Hirsi Ali ve en …

Apuntes feministas

En Retrato del libertino (Espasa, 1997), Antonio Escohotado habla extensamente de My Secret Life, las colosales memorias (más de cuatro mil páginas distribuidas en once volúmenes) de un autor inglés de finales del XIX que oculta su identidad bajo el seudónimo de Walter, aunque, según los estudiosos del caso, se trata de sir Henry Spencer Ashbee, un rico comerciante marítimo que dio la vuelta al mundo y que, suponiendo que a él hayan de ser atribuidas las confesiones de Walter, en el transcurso de su vida tuvo conocimiento carnal con unas dos mil mujeres repartidas por todo el orbe. De eso versa su obra, de ese conocimiento y de las reflexiones que de él pudo extraer sobre el asunto según su propia experiencia, sólo según la propia, pues le faltó la posibilidad de compararla con parecidos conocimientos ajenos. Cita Escohotado un pasaje del segundo prefacio de My Secret Life en el que el autor lamenta esa ignorancia de lo que les sucede a los demás en el combate amoroso y del que reproduzco el fragmento …

El tiempo y su estribillo

El pasado 28 de agosto de 2022 se cumplieron quince años del fallecimiento del escritor Francisco Umbral, Premio Príncipe de Asturias en 1996 y Premio Cervantes en el año 2000. Detrás quedaban publicados más de 140.000 artículos y columnas y 110 libros. Francisco Umbral fue, sin duda, uno de los más grandes creadores literarios del siglo XX en España. Podríamos decir que se pasó sesenta años escribiendo sin pararse a tomar aire, esa forma torrencial que su maestro y gran amigo Miguel Delibes describió de manera sencilla: «Umbral escribe como mea». Umbral era consciente de que solo la literatura y el periodismo le permitían seguir adelante en el ruedo de una vida que no se lo puso fácil. «Soy un escritor doloroso que se cura escribiendo», anotó en su Diario político y sentimental. O bien: «Toda mi vida no he hecho otra cosa que autorretratos. Me he pasado la vida escribiendo memorias».  Sobre la obra de Umbral hay cuantiosos estudios en forma de tesis, ensayos, etc. Pero sobre su vida, su biografía, hay muy poco …

Un proceso inexorable

I Pronto hará dos años, en febrero de 2021, me llamó por teléfono mi amigo Joan Ollé para pedirme que le acompañara hasta el despacho de su abogado, Javier Melero, quien le había ofrecido sus servicios para afrontar, de la mejor manera posible, la pesadilla en la que le habían metido. Es probable que el lector ya conozca los detalles del caso. Unos días antes, el diario catalán Ara había publicado una extensa denuncia contra su persona, cobardemente pergeñada con el testimonio de varios declarantes anónimos. Le acusaban de abusos de poder y abusos sexuales en el ejercicio de su actividad docente como profesor de dramaturgia en el Institut del Teatre de Barcelona, y cuando el diario le llamó para comunicarle que al día siguiente publicarían las acusaciones que pesaban sobre él y preguntarle si tenía algo que decir al respecto, pidió que antes de responder le dejaran leer lo que iban a publicar, a lo cual se negaron sin más explicaciones. En el primer día en que se veía obligado a salir de casa …