Destacado

El último liberal

Cincuenta años cumple Del buen salvaje al buen revolucionario. El libro del venezolano Carlos Rangel es un clásico, y, como suele suceder con los clásicos, ha dado lugar a diversas lecturas, en función de las intenciones e intereses de sus autores en destacar tal o cual de sus facetas. Porque lo cierto es que Del buen salvaje ofrece mucho donde espigar. Por un lado, está el análisis detallado y certero del continuado fracaso económico y político de las naciones hispanoamericanas, expuesto en el marco de un análisis crítico de los mitos históricos e ideológicos latentes en la pervivencia de ese fracaso. También contiene esta obra, por primera vez redactada con claridad y rigor, el acta de acusación más certera contra la obsesión de los europeos por proyectar en la América Latina sus complejos de culpa por sus viejas empresas coloniales. Ocho años antes que Pascal Bruckner en El sollozo del hombre blanco, Rangel diagnosticaba aquí las trampas de la fe, religiosa primero y después ideológica, que han encerrado a los latinoamericanos en la jaula de …

El sentido que no se alcanza

Algunos críticos literarios han querido ver en las Soledades de Góngora un trasunto en clave lírica de la descomposición de la nación española en tiempos de la decadencia de la monarquía y el descalabro económico de la sociedad, como si en ello estuviera la sustancia que hace de esa obra lo que es, lo que le confiere un sentido y justifica así su valor. No fue precisamente ese el motivo por el que la generación del 27 rescató a Góngora del olvido al que la incomprensión de sus grandes obras poéticas le condenó durante siglos. Así lo definió García Lorca en la conferencia que dio, hace cien años, en el Ateneo de Granada: Se dio cuenta de la fugacidad del sentimiento humano y de lo débiles que son las expresiones espontáneas que sólo conmueven en algunos momentos, y quiso que la belleza de su obra radicara en la metáfora limpia de realidades que mueren, metáfora construida con espíritu escultórico y situada en un ambiente extraatmosférico.  Y, por su parte, Dámaso Alonso alabó las Soledades, cuyos …

Lecciones de filosofía y amistad en el «Critón»

En el Critón, mientras Sócrates espera el regreso de la nave de Delos que anunciará su muerte inminente, Critón lo visita con la intención de proponerle que huya y salve su vida:  Si mueres, no padeceré solo una desgracia, sino que aparte de perder a un amigo como no voy a encontrar a otro, también a muchos que no nos conocen bien a ti y a mí les parecerá que, pudiendo salvarte si quisiera gastar dinero, no me he preocupado.  Sócrates protesta: «Pero ¿y a nosotros qué nos importa, querido Critón, el parecer de la mayoría?». Si seguimos las consecuencias de la argumentación posterior de Sócrates, relativa a esta pregunta, no hay que dar importancia a las opiniones de la mayoría, pero no porque sean de la mayoría, sino porque hay que tomar en consideración solo la buena opinión frente a la mala, y es esta la que suele atesorar la mayoría, mientras aquella pertenece generalmente a los pocos. Critón insiste en lo que cree que es un error de su amigo: «Me parece, Sócrates, …

Juan Benet y la novela como metafísica de la ruina

En ocasiones decimos que la novela es un método de conocimiento de la realidad. Bien, pero, ¿de qué clase de conocimiento y de realidad hablamos? Por no ser éste el lugar para tratar con detenimiento un asunto de tal complejidad, propongo al lector que me conceda una premisa: el ser humano es un ser narrativo. Cuenta historias, narra, y haciéndolo otorga sentido a los acontecimientos —historializa— y se da una identidad. La novela, arte narrativo por excelencia, puede proporcionarnos un conocimiento valioso y distinto al que encontramos en otros campos del saber. En efecto, considero que si queremos descifrar a ese animal paradójico y temporal que es el ser humano debemos dirigirnos a las artes (la literatura y la música entre ellas) por ser el terreno que durante siglos hemos abonado hasta hacerlo especialmente fértil.  Tanto si estamos hechos de tiempo —«Tu materia es el tiempo, el incesante / tiempo» leemos en «El ápice» de Borges— o si somos creadores de tiempo, lo cierto es que en el monumento literario podemos encontrar una serie de …

Simulacros de interioridad

En un episodio del podcast Theories of everything, el neurocientífico Anil Seth y el biólogo Michael Levin tienen una conversación sobre si las máquinas pueden ser conscientes. El debate es conocido: unos sostienen que el cerebro es una computadora biológica y, por tanto, replicable en silicio; otros afirman que la consciencia es irreductiblemente orgánica, imposible de trasplantar a un sustrato digital. Levin propone algo distinto. Sugiere que la consciencia podría no depender del material específico —neuronas o transistores—, sino que tanto sistemas biológicos como digitales podrían acceder a lo que él llama «capas platónicas profundas de la realidad». Una versión actualizada de las Formas: patrones universales abstractos a los que diferentes arquitecturas podrían conectarse por rutas distintas. La hipótesis tiene cierta elegancia. Intenta escapar del reduccionismo burdo que equipara la mente a un software ejecutándose sobre hardware húmedo. Pero tropieza con un problema elemental: explica un misterio invocando otro misterio más profundo. No sabemos cómo emerge la experiencia subjetiva de los procesos físicos del cerebro —es lo que Chalmers llamó el «problema difícil» de la …

Catch-Venezuela

El pasado 3 de enero, la noticia de la operación de extracción de Nicolás Maduro y Cilia Flores llevada a cabo por una unidad de élite de las fuerzas especiales del Ejército estadounidense fue recibida con pasmo universal. Con un balance mínimo en pérdida de vidas, la «Operación Determinación Absoluta» (Absolute Resolve) tardó apenas dos horas y veinte minutos en cumplir sin fallos una misión supuestamente difícil y riesgosa. Decir que nadie vio venir esta intervención es quedarse corto. Durante meses, expertos en Venezuela y analistas de geoestrategias hemisféricas, por no hablar de la turba de periodistas y opinadores habituales, se mostraron convencidos de que una intervención militar en el país caribeño tendría consecuencias muy negativas, tanto para la fuerza interviniente como para el país intervenido. Pocas horas después, sin embargo, al oír las explicaciones del presidente Trump en una rueda de prensa convocada en su residencia de Mar-a-Lago, el pasmo inicial trocóse en estupor y shock. Como es habitual en este personaje, Trump demostró una vez más su extraordinario talento para el braggadocio. En …

Volver a Revel II: Israel y Palestina

En un artículo anterior de La Puñalada, hablé de cómo los ensayos y artículos de Jean-François Revel podían servirnos para entender uno de los conflictos geopolíticos más importantes de la actualidad: la guerra entre Rusia y Ucrania. En esta ocasión, me gustaría volver a su obra para tratar de comprender algunos aspectos del conflicto que más atención ha acaparado, a nivel global, en el año que acabamos de cerrar: la guerra entre Israel y Palestina. Revel era un gran conocedor de las realidades políticas de muchos países africanos, asiáticos, americanos, y por supuesto, estudió con profundidad los Estados Unidos, Rusia y Europa; y sin embargo, apenas escribió sobre Oriente Próximo. Si me interesa analizar este conflicto a la luz de sus ideas, no es en este caso para recuperar sus opiniones y análisis sobre el conflicto palestino-israelí en particular, sobre el que nunca se posicionó de forma muy clara, sino para reivindicar su aproximación a los conflictos políticos en general, que contrasta de forma evidente con el discurso maniqueo que se impuso desde el comienzo …

Contra misomúsicos y agelastas. Una defensa de la literatura

La verdadera vida, la vida al fin descubierta y dilucidada, la única vida, por lo tanto, realmente vivida es la literatura. Marcel Proust, El tiempo recobrado El 23 de febrero de 2006, Nicolas Sarkozy, a la sazón ministro del Interior y futuro candidato a la presidencia de la República Francesa, hizo la siguiente reflexión ante un público de nuevos afiliados a su partido reunidos en Lyon: «El otro día me entretenía, como quien dice, echando un vistazo al programa de las oposiciones a cargos administrativos. Un sádico o un imbécil, elijan ustedes, proponía examinar a los aspirantes sobre La princesa de Clèves. No sé si alguna vez se les habrá ocurrido preguntar a la funcionaria que les atiende desde una ventanilla qué opina de La princesa de Clèves… ¡Imagínense el espectáculo!». Impartió acto seguido la moral de su anécdota: a saber, que la contratación y promoción de funcionarios ha de basarse en la experiencia y el mérito, y no en empollar inútiles conocimientos literarios y de cultura general. Este episodio es evocado por William Marx …

El amor explicado y el amor vivido

En su ensayo What is it like to be a bat? (1974), el filósofo estadounidense Thomas Nagel formula una de las objeciones más influyentes al reduccionismo físico en filosofía de la mente. Lo articula a través de una intuición simple: podemos conocer toda la fisiología y neuroanatomía de un murciélago, pero eso no nos aproxima ni un ápice al hecho fenomenológico de cómo se siente ser un murciélago. El carácter subjetivo de su experiencia —a lo que Nagel llama what is like— nos es completamente inaccesible. Ningún conjunto de descripciones físicas trasciende ese límite, porque la experiencia subjetiva existe solo desde el punto de vista del sujeto que experimenta. También dice Nagel que la subjetividad de sentir dolor, placer, miedo, deseo o amor es algo que no se deja traducir en patrones de activación neuronal u otras propiedades del sistema. Se pueden objetivar las condiciones necesarias —neuronas, neurotransmisores, correlatos fisiológicos— pero no el fenómeno mismo. La tesis —que ninguna cantidad de información objetiva nos da acceso a la subjetividad— representa su aproximación al núcleo de …

El lado absurdo de la historia

Sin que algunos nos hayamos dado cuenta, puede que este año que estamos cerca de dar por terminado se recuerde como aquel en el que se inició el declive de esa amalgama de sinsentidos justicieros a la que llamamos wokismo y a la que, desde los albores de este siglo, hemos permitido que se fuera enseñoreando sin pausa de nuestras instituciones educativas, culturales, sanitarias y políticas. Lo que hasta hace poco parecía inexpugnable y destinado con el tiempo a socavar los cimientos de la civilización occidental, como yo mismo, en mi artículo anterior, me aventuré a dar por inevitable, influido en parte por la lectura del último ensayo de David Rieff, Deseo y destino, ha empezado a mostrar, según algunos observadores, ciertas vías de agua. Se detecta un hartazgo de la obediencia ciega que la sociedad le ha dispensado casi por rutina, y las instancias legislativas de algunos países que asumieron sumisamente sus despropósitos no dudan ahora de la necesidad de cortarle las alas, como es el caso de  Noruega, Finlandia, Suecia y Reino Unido, …