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Juan Benet y la novela como metafísica de la ruina

En ocasiones decimos que la novela es un método de conocimiento de la realidad. Bien, pero, ¿de qué clase de conocimiento y de realidad hablamos? Por no ser éste el lugar para tratar con detenimiento un asunto de tal complejidad, propongo al lector que me conceda una premisa: el ser humano es un ser narrativo. Cuenta historias, narra, y haciéndolo otorga sentido a los acontecimientos —historializa— y se da una identidad. La novela, arte narrativo por excelencia, puede proporcionarnos un conocimiento valioso y distinto al que encontramos en otros campos del saber. En efecto, considero que si queremos descifrar a ese animal paradójico y temporal que es el ser humano debemos dirigirnos a las artes (la literatura y la música entre ellas) por ser el terreno que durante siglos hemos abonado hasta hacerlo especialmente fértil.  Tanto si estamos hechos de tiempo —«Tu materia es el tiempo, el incesante / tiempo» leemos en «El ápice» de Borges— o si somos creadores de tiempo, lo cierto es que en el monumento literario podemos encontrar una serie de …

Simulacros de interioridad

En un episodio del podcast Theories of everything, el neurocientífico Anil Seth y el biólogo Michael Levin tienen una conversación sobre si las máquinas pueden ser conscientes. El debate es conocido: unos sostienen que el cerebro es una computadora biológica y, por tanto, replicable en silicio; otros afirman que la consciencia es irreductiblemente orgánica, imposible de trasplantar a un sustrato digital. Levin propone algo distinto. Sugiere que la consciencia podría no depender del material específico —neuronas o transistores—, sino que tanto sistemas biológicos como digitales podrían acceder a lo que él llama «capas platónicas profundas de la realidad». Una versión actualizada de las Formas: patrones universales abstractos a los que diferentes arquitecturas podrían conectarse por rutas distintas. La hipótesis tiene cierta elegancia. Intenta escapar del reduccionismo burdo que equipara la mente a un software ejecutándose sobre hardware húmedo. Pero tropieza con un problema elemental: explica un misterio invocando otro misterio más profundo. No sabemos cómo emerge la experiencia subjetiva de los procesos físicos del cerebro —es lo que Chalmers llamó el «problema difícil» de la …

Catch-Venezuela

El pasado 3 de enero, la noticia de la operación de extracción de Nicolás Maduro y Cilia Flores llevada a cabo por una unidad de élite de las fuerzas especiales del Ejército estadounidense fue recibida con pasmo universal. Con un balance mínimo en pérdida de vidas, la «Operación Determinación Absoluta» (Absolute Resolve) tardó apenas dos horas y veinte minutos en cumplir sin fallos una misión supuestamente difícil y riesgosa. Decir que nadie vio venir esta intervención es quedarse corto. Durante meses, expertos en Venezuela y analistas de geoestrategias hemisféricas, por no hablar de la turba de periodistas y opinadores habituales, se mostraron convencidos de que una intervención militar en el país caribeño tendría consecuencias muy negativas, tanto para la fuerza interviniente como para el país intervenido. Pocas horas después, sin embargo, al oír las explicaciones del presidente Trump en una rueda de prensa convocada en su residencia de Mar-a-Lago, el pasmo inicial trocóse en estupor y shock. Como es habitual en este personaje, Trump demostró una vez más su extraordinario talento para el braggadocio. En …

Volver a Revel II: Israel y Palestina

En un artículo anterior de La Puñalada, hablé de cómo los ensayos y artículos de Jean-François Revel podían servirnos para entender uno de los conflictos geopolíticos más importantes de la actualidad: la guerra entre Rusia y Ucrania. En esta ocasión, me gustaría volver a su obra para tratar de comprender algunos aspectos del conflicto que más atención ha acaparado, a nivel global, en el año que acabamos de cerrar: la guerra entre Israel y Palestina. Revel era un gran conocedor de las realidades políticas de muchos países africanos, asiáticos, americanos, y por supuesto, estudió con profundidad los Estados Unidos, Rusia y Europa; y sin embargo, apenas escribió sobre Oriente Próximo. Si me interesa analizar este conflicto a la luz de sus ideas, no es en este caso para recuperar sus opiniones y análisis sobre el conflicto palestino-israelí en particular, sobre el que nunca se posicionó de forma muy clara, sino para reivindicar su aproximación a los conflictos políticos en general, que contrasta de forma evidente con el discurso maniqueo que se impuso desde el comienzo …

Contra misomúsicos y agelastas. Una defensa de la literatura

La verdadera vida, la vida al fin descubierta y dilucidada, la única vida, por lo tanto, realmente vivida es la literatura. Marcel Proust, El tiempo recobrado El 23 de febrero de 2006, Nicolas Sarkozy, a la sazón ministro del Interior y futuro candidato a la presidencia de la República Francesa, hizo la siguiente reflexión ante un público de nuevos afiliados a su partido reunidos en Lyon: «El otro día me entretenía, como quien dice, echando un vistazo al programa de las oposiciones a cargos administrativos. Un sádico o un imbécil, elijan ustedes, proponía examinar a los aspirantes sobre La princesa de Clèves. No sé si alguna vez se les habrá ocurrido preguntar a la funcionaria que les atiende desde una ventanilla qué opina de La princesa de Clèves… ¡Imagínense el espectáculo!». Impartió acto seguido la moral de su anécdota: a saber, que la contratación y promoción de funcionarios ha de basarse en la experiencia y el mérito, y no en empollar inútiles conocimientos literarios y de cultura general. Este episodio es evocado por William Marx …

El amor explicado y el amor vivido

En su ensayo What is it like to be a bat? (1974), el filósofo estadounidense Thomas Nagel formula una de las objeciones más influyentes al reduccionismo físico en filosofía de la mente. Lo articula a través de una intuición simple: podemos conocer toda la fisiología y neuroanatomía de un murciélago, pero eso no nos aproxima ni un ápice al hecho fenomenológico de cómo se siente ser un murciélago. El carácter subjetivo de su experiencia —a lo que Nagel llama what is like— nos es completamente inaccesible. Ningún conjunto de descripciones físicas trasciende ese límite, porque la experiencia subjetiva existe solo desde el punto de vista del sujeto que experimenta. También dice Nagel que la subjetividad de sentir dolor, placer, miedo, deseo o amor es algo que no se deja traducir en patrones de activación neuronal u otras propiedades del sistema. Se pueden objetivar las condiciones necesarias —neuronas, neurotransmisores, correlatos fisiológicos— pero no el fenómeno mismo. La tesis —que ninguna cantidad de información objetiva nos da acceso a la subjetividad— representa su aproximación al núcleo de …

El lado absurdo de la historia

Sin que algunos nos hayamos dado cuenta, puede que este año que estamos cerca de dar por terminado se recuerde como aquel en el que se inició el declive de esa amalgama de sinsentidos justicieros a la que llamamos wokismo y a la que, desde los albores de este siglo, hemos permitido que se fuera enseñoreando sin pausa de nuestras instituciones educativas, culturales, sanitarias y políticas. Lo que hasta hace poco parecía inexpugnable y destinado con el tiempo a socavar los cimientos de la civilización occidental, como yo mismo, en mi artículo anterior, me aventuré a dar por inevitable, influido en parte por la lectura del último ensayo de David Rieff, Deseo y destino, ha empezado a mostrar, según algunos observadores, ciertas vías de agua. Se detecta un hartazgo de la obediencia ciega que la sociedad le ha dispensado casi por rutina, y las instancias legislativas de algunos países que asumieron sumisamente sus despropósitos no dudan ahora de la necesidad de cortarle las alas, como es el caso de  Noruega, Finlandia, Suecia y Reino Unido, …

Navegar en las tinieblas: Mises, Hayek y el cálculo económico

Desde los albores de la modernidad, no son pocos los pensadores que han intentado trasladar a las ciencias sociales los métodos y las certezas propias de las ciencias naturales, convencidos de que no existía enigma social que no pudiera comprenderse, dominarse y sistematizarse mediante la razón pura. Esta confianza excesiva, similar al entusiasmo que hoy despierta la tecnología, ha causado estragos sobre todo en la economía, en la que muchos han querido ver una herramienta para rediseñar la civilización y construir una sociedad perfecta. Frente a este culto a la razón, se alzan posturas más humildes, como la de Friedrich A. Hayek, quien decía que la tarea fundamental de la economía es enseñarnos lo poco que sabemos sobre lo mucho que queremos controlar. Para el filósofo y economista austríaco, la economía no es un instrumento que permita diseñar la sociedad perfecta, ni mucho menos señalar los objetivos que los hombres deben perseguir; por el contrario, la economía supone siempre una cura de humildad o, como dijo otro gran economista, Ludwig Von Mises, un abierto desafío …

Observar lo que se ha perdido

Cuando leí Burning the days (1997, versión española: Quemar los días, Salamandra) hace unos años no sospechaba que sería la primera vez de muchas. Llegué a las memorias de Salter por casualidad, a través de William Finnegan. Barbarian days (2015) era mucho más que una búsqueda romántica e incesante de la ola perfecta. En apariencia, una declaración de amor al surf. Bajo la superficie, un elogio de la aventura y la escritura como dos partes inseparables. The Observer había reseñado el libro como una obra maestra que recordaba al primer James Salter, y fue así, por un deseo de leer más, como cayó en mis manos su libro de memorias: Burning the days. Fui víctima de una fascinación inmediata y absoluta. Su estilo, su sensibilidad, sus retratos tan vívidos y precisos. Quise leerlo todo de él: memorias, cuentos y novelas. La última noche, publicado en 2002 en la revista New Yorker, es un relato inolvidable. Sport and a pastime (1967) también se graba en la memoria con fuerza. Aún así, la ficción de Salter —a …

Los tres pilares del antisionismo

The effort to combat psychotic prejudice with reasonable counterarguments is not only an act of folly but a capitulation. David Mamet, The Wicked Son, 2006 Advertencia al lector: aquí se toma en serio el antisionismo. De entrada, esto quiere decir que no se tratará aquí de confirmar o desmentir la carga de antisemitismo que la ideología antisionista, de manera más o menos solapada, acarrea o instiga. Los antisionistas no ocultan que lo son, al contrario, lo pregonan, del mismo modo que los antisemitas se enorgullecían de serlo, antes de la Shoá y la censura moral que acompañó el descubrimiento de la sobrecogedora destrucción de los judíos europeos, según la consagrada fórmula de Raul Hilberg. Parece más útil ⎯y a quien esto escribe, más urgente⎯ tomar en serio el entramado conceptual en el que se apoya el antisionismo. Sobre todo cuando el mundo entero se ve hoy recorrido por una particularmente ponzoñosa andanada de odio a todo lo judío, a raíz de la enésima vez que Israel se ve obligado a tomar las armas en respuesta …