Autor: Miranda Solana

Salvar al feminismo

Seguramente una de las escenas más memorables de la historia del cine sea la que pone fin a la primera parte de Lo que el viento se llevó, cuando Scarlett O’Hara mira al cielo desafiante y, después de haber atravesado los nueve círculos del infierno, se promete, poniendo a Dios por testigo, que ni ella ni los suyos van a volver a pasar hambre —«aunque tenga que estafar, ser ladrona o asesinar»—. Hasta entonces, todo eran quejas y lamentos, pero ahora parece decirse: «Está bien; mi madre muerta por una fiebre tifoidea, mi padre enloquecido, y todos los hombres que me cortejaban empeñados en ir a matarse a una guerra que yo ya había advertido que sería, cuando menos, aburridísima, pues me las tendré que ingeniar sola, pero no lograrán aplastarme». En ese inconfundible atardecer naranja technicolor, la niña caprichosa cogía por primera vez las riendas de su vida. Su personaje encarnaba la esencia de la primera ola del feminismo: la mujer estaba capacitada para asumir su propia existencia.  Pero, mecida por el mismo oleaje, …

El retrato de Peter O’Toole

Hoy se cumplen siete años de la muerte de Peter O’Toole, actor en más de sesenta películas, unas setenta obras de teatro, y protagonista de una rara entrevista que le hizo Gay Talese, en la que el gentleman refinado se muestra como un hombre desquiciado, autodestructivo y obsesionado con su personaje en Lawrence de Arabia, basado en el coronel Thomas Edward Lawrence.  La entrevista empieza en un avión que se dirige al país natal del actor, Irlanda. O’Toole es ya un actor de éxito que ha ganado el suficiente dinero como para comprarse una casa en Londres con diecinueve habitaciones y decorarla con cuadros de Jack B. Yeats, pero le explica a Talese lo difícil que es para él verse a sí mismo en la película de David Lean que supuso su salto a la fama. No puede soportar ver cómo la pantalla muestra su rostro con veintisiete años en un plano para, acto seguido, pasar a otro en el que tiene veintinueve, y comprender que se han esfumado dos años de su vida en …

Oscar Tusquets: «Difícilmente acepto que una cosa buena sea fea»

Oscar Tusquets (1941) es arquitecto, diseñador y pintor. Empieza también a escribir ensayos en los 90, dice que para hacer amigos. Hablamos en esta entrevista de sus ideas estéticas; de las cosas que le molestan del mundo actual y de las que recuerda de su juventud; de su relación con Dalí; del último libro que ha publicado, Pasando a limpio, y del que está escribiendo ahora, en el que habla sobre todo de la muerte.  P. Usted es pintor, arquitecto, escritor, diseñador… ¿A qué le está dedicando más tiempo ahora? Oscar Tusquets. La verdad es que haga lo que haga, me digo a mí mismo siempre que por qué no estaré haciendo otra cosa. Cuando pinto, pienso: «¿Por qué no estoy diseñando?, ¿por qué no estoy escribiendo?» Pero hay una diferencia evidente, que es que para hacer arquitectura y para diseñar necesito un cliente, mientras que para pintar y escribir no, así que en este momento lo que más hago es pintar y escribir. La arquitectura es un arte muy comprometido. A veces me preguntan …

Verduras santificadas

Cuando el escritor y crítico Fernand Desnoyers le pidió a Baudelaire unos versos sobre la naturaleza para un volumen en homenaje a Claude-François Denecourt, el poeta le respondió con dos poemas ambientados en los bajos fondos de París, Crepuscle du soir y Crepuscle du matin. Justificaba así su decisión en una carta:  Mi querido Desnoyers, me pedís unos versos para vuestro pequeño volumen, versos sobre la Naturaleza, ¿no es así? Sobre los bosques, las grandes cordilleras, el verdor, los insectos ―el sol, por supuesto. Pero bien sabéis que yo soy incapaz de enternecerme con los vegetales, y que mi alma se rebela ante esa nueva Religión, que, a mi parecer, siempre tendrá para todo ser espiritual algo de shocking. Jamás creeré que el alma de los Dioses habita en las plantas, y, aun cuando habitara en ellas, apenas sería para mí un motivo de preocupación, y atribuiría a la mía un valor mucho más alto que a las de las verduras santificadas. Incluso he pensado siempre que en la Naturaleza, floreciente y renacida, hay algo …