Roger Scruton

Desolación de la belleza. Reflexiones durante un paseo

La fealdad, indetenible, extiende su imperio. Alain Finkielkraut Pasear hoy por una calle de cualquier ciudad permite comprobar el avance de la enfermedad que las aqueja a todas: su afeamiento. La razón es siempre la misma: hay que «reurbanizar» centros históricos y zonas monumentales para atraer rentas altas, dirigir hacia la periferia al asalariado común, abandonar el resto a ancianos y a inmigrantes. Que no «migrantes», puesto que hablamos de personas, no de golondrinas, bisontes o salmones, especies conocidas por exhibir patrones migratorios de conducta. Parece mentira: quienes insisten en usar ese vocablo son los mismos que dedican todos sus esfuerzos a facilitar la instalación definitiva en la ciudad en la que recalan de estos contingentes de recién llegados, anulando así la única razón válida para seguir llamándolos de tan zoológica manera. Pero para qué fingir sorpresa ante la paradoja: son de izquierdas y funcionarios, especies, como las adelfas, que llevan en la raíz misma de su condición la contradicción de ser a la vez ornamentales y tóxicas. En realidad, me parece que importa menos …

Verdades

Verdades

En un artículo anterior usé la expresión esplendor del fracaso, con la que Faulkner definió el sentido y el valor de su propia obra, para dar cuenta de la aspiración a la que tiende la literatura ⎯en plenitud a partir del simbolismo, que no en vano produce la llamada poesía pura⎯, interesada en reconstruir la experiencia real de los sentidos con materiales distintos de los que la constituyen en la realidad; es decir, con el lenguaje, que queda apartado en este empeño de su habitual función referencial, denotativa, incluso comunicativa, pues en rigor el lenguaje poético no comunica, no transmite un mensaje, sino que recrea ciertos atributos de la experiencia y los exhibe para quien pudiera interesarle. En esta operación, el poeta está abocado al fracaso porque no puede ofrecer en toda su pureza lo que se propone: las metáforas no son la realidad, solo la evocan; y así todos los demás artificios de un texto literario: el ritmo que transporta las palabras, el orden en que se presentan los hechos. Al mismo tiempo, si …

El siglo perturbado

El siglo perturbado

I En Building a Bridge to the 18th Century, el ensayo que escribió Neil Postman en 1999 y que próximamente Biblioteca Nueva publicará en castellano, se advierte que, si no hallamos la manera de remediarlo, el siglo XXI se verá perturbado por el «historicismo radical», que es como los académicos norteamericanos de su tiempo solían llamar a la consagración de los estudios culturales, los estudios de género, la deconstrucción y todos los nidos posestructuralistas de los que echaron a volar muchas de las ideas públicas que ahora nos perturban. Para el historicismo radical, no hay valores morales absolutos, ni siquiera superiores, sino solo productos resultantes de las relaciones de poder en un determinado momento. Tampoco hay, en consecuencia, un conocimiento al que se le pueda dar más crédito que a otro. Postman cita un fragmento del libro del deconstruccionista estadounidense Kenneth J. Gergen The Saturated Self: Dilemmas of Identity in Contemporary Life en el que el autor dice comprender que para las convenciones contemporáneas de Occidente la medicina moderna sea sin duda superior a la …