Tragedia

La comedia

En las Traquinias de Sófocles, Deyanira, esposa de Heracles, movida por los celos al descubrir a la esclava Yole, de quien Heracles se ha enamorado, sigue ingenuamente las indicaciones que Neso le dio mientras agonizaba. Pensando que se trata de un filtro amoroso, Deyanira empapa con la sangre del centauro una túnica para que Heracles, al ponérsela, caiga en su hechizo de amor. Deyanira se suicida al darse cuenta del engaño del que ha sido víctima. Heracles padece una muerte larga y dolorosa.  La lección de la tragedia parece clara: cuando nos creemos en posesión de un saber y actuamos como si conociéramos las consecuencias de nuestros actos, terminamos perdiendo aquello mismo que queríamos proteger. El intento de preservar el amor de Heracles por parte de Deyanira no solo termina con ese amor, sino con su propia vida y la del hombre que pretendía mantener a su lado. La ruina es absoluta.  Más conocidas, seguramente, son las historias de Edipo rey y Antígona, pero no distintas en su resultado: el deseo de saber conduce a …

Cartografía del silencio (La segunda navegación)

Cartografía del silencio (La segunda navegación)

Reseña (elogio) de Elogio de la filosofía, de Gabriel Albiac. Sobre un fondo negro, con los rasgos levemente difuminados, Edipo y la Esfinge mantienen, mejilla contra mejilla, una simetría sinuosa entregada a un lánguido abandono en el instante de quietud y calma tras el cual acecha el estallido. Justo antes de ser devorado por la Esfinge, Edipo abre los ojos. Ya no podrá cerrarlos. Cegado para siempre, vencido por un fogonazo insoportable, vagará sin remedio como el héroe que ha sido sacudido por un volcán de espanto, como el Hamlet que, según recuerda Nietzsche en El nacimiento de la tragedia, ha conocido y siente náusea de obrar. Surcando las aguas neblinosas de las apariencias, el filósofo se empecina en abrir fisuras de una claridad artesanal que señalen al Edipo devorado por sí mismo vestigios de un mundo de palabras y geometría. En tal navegación de retorno (a la caverna o antro de sombras que nos constituye en acuciante suerte), la escritura va dejando rastro sobre el rastro que determina los destinos del caminante. La tensión …