Proust

Observar lo que se ha perdido (II)

La tradición literaria memorialista occidental descansa sobre el supuesto implícito de que la distancia temporal produce comprensión. Proust, por referirnos tal vez a la culminación de este estilo, lleva el supuesto al extremo más sofisticado con el concepto de la «memoria involuntaria», que es mucho más que un recurso narrativo: un principio bajo el cual se preserva la esencia de lo vivido, sin la distorsión de la experiencia, el hábito y la inteligencia analítica. El «tiempo recobrado» es la idea de que la literatura puede recuperar lo real en una forma más auténtica que la propia experiencia mientras ocurre. Salter parte del mismo principio —usa la misma materia prima: el tiempo, la memoria, la pérdida— pero llega a una conclusión muy distinta, que se puede observar bien en sus memorias: no culminan en ninguna epifanía. En Burning the Days (1997) los episodios se suceden con una lógica asociativa, casi proustiana, pero sin el movimiento ascendente hacia la comprensión. Las personas aparecen y desaparecen, las relaciones se forman y se deshacen, y Salter tan solo observa, …

Literatura y adulterio

Literatura y adulterio

La mañana después de conocer a Vronsky, Anna Karenina coge un tren de regreso a San Petersburgo y se pone a leer sin que eso le procure ninguna satisfacción. Tiene tantas ganas de vivir que le cuesta conformarse con el reflejo de otras vidas que encuentra en la lectura: querría estar viviendo lo mismo que el héroe protagonista de su novela. Se dice a sí misma que tendrá que resignarse, pero hallándose en ese estado, le sobrevienen recuerdos de la noche anterior de los que en vano trata de deshacerse: el baile, las miradas «enamoradas y sumisas» de Vronski… «Caliente, muy caliente, te quemas», le dice una voz interior, pero deja a un lado la novela: los caminos que está recorriendo su pensamiento le parecen ahora más excitantes que las aventuras descritas en ella.  Con la lectura, sucede una paradoja que Mario Vargas Llosa explicó en repetidas ocasiones, entre ellas en su discurso de aceptación del Nobel: uno lee porque siente que con la realidad no le basta, pero al adentrarse en otros mundos descubre …