Descivilización
A la masa desnuda todo le parece la Bastilla. Elias Canetti, Masa y poder En su prefacio a La granja de los animales, publicado póstumamente en 1972, Orwell advertía que el principal peligro para la libertad de pensamiento y de expresión no es la injerencia directa del Estado, sino la cobardía intelectual de escritores y periodistas. No la persecución o la amenaza de cárcel, sino la autocensura. Los intelectuales no son más inmunes que otros humanos a la presión de grupo, y el temor al ostracismo es uno de los más arcaicos instintos de supervivencia. Esa presión y ese temor están siempre presentes, no son privativos de tal o cual circunstancia histórica. Orwell escribió aquello al comienzo de la Guerra Fría y tras haber visto muy de cerca, en España, tanto la brutalidad del fascismo como las fauces del totalitarismo comunista. Hoy las circunstancias son otras, pero incluso quienes tienen la fortuna de vivir en sociedades donde la actividad de pensar y escribir no está oficialmente perseguida, saben que hay palabras tabú, ideas poco frecuentables, …

