Sócrates

La comedia

En las Traquinias de Sófocles, Deyanira, esposa de Heracles, movida por los celos al descubrir a la esclava Yole, de quien Heracles se ha enamorado, sigue ingenuamente las indicaciones que Neso le dio mientras agonizaba. Pensando que se trata de un filtro amoroso, Deyanira empapa con la sangre del centauro una túnica para que Heracles, al ponérsela, caiga en su hechizo de amor. Deyanira se suicida al darse cuenta del engaño del que ha sido víctima. Heracles padece una muerte larga y dolorosa.  La lección de la tragedia parece clara: cuando nos creemos en posesión de un saber y actuamos como si conociéramos las consecuencias de nuestros actos, terminamos perdiendo aquello mismo que queríamos proteger. El intento de preservar el amor de Heracles por parte de Deyanira no solo termina con ese amor, sino con su propia vida y la del hombre que pretendía mantener a su lado. La ruina es absoluta.  Más conocidas, seguramente, son las historias de Edipo rey y Antígona, pero no distintas en su resultado: el deseo de saber conduce a …

Lecciones de filosofía y amistad en el «Critón»

En el Critón, mientras Sócrates espera el regreso de la nave de Delos que anunciará su muerte inminente, Critón lo visita con la intención de proponerle que huya y salve su vida:  Si mueres, no padeceré solo una desgracia, sino que aparte de perder a un amigo como no voy a encontrar a otro, también a muchos que no nos conocen bien a ti y a mí les parecerá que, pudiendo salvarte si quisiera gastar dinero, no me he preocupado.  Sócrates protesta: «Pero ¿y a nosotros qué nos importa, querido Critón, el parecer de la mayoría?». Si seguimos las consecuencias de la argumentación posterior de Sócrates, relativa a esta pregunta, no hay que dar importancia a las opiniones de la mayoría, pero no porque sean de la mayoría, sino porque hay que tomar en consideración solo la buena opinión frente a la mala, y es esta la que suele atesorar la mayoría, mientras aquella pertenece generalmente a los pocos. Critón insiste en lo que cree que es un error de su amigo: «Me parece, Sócrates, …