Shakespeare

Aquí, allí y dondequiera. Leyendo a los Beatles

Para Ferran Toutain, también culpable de Beatlemanía Estoy sorprendida: los Beatles no han sido cancelados (todavía). Motivos hay, sin embargo. Piénsese en un pasaje como este, de I Am the Walrus: «Boy, you’ve been a naughty girl / you let your knickers down». «Dejaste caer tus bragas…» Eso es lisa y llanamente una invitación a cometer violencia de género…Por no decir nada de When I’m Sixty-Four, una canción que parece una antología de los peores clichés misóginos y paternalistas. Por cierto: ni una palabra sobre Palestina y el sufrimiento del pueblo palestino a manos de los pérfidos judíos… ¿Será que los Beatles eran sionistas solapados? Todo es posible, desde luego, tratándose de hombres blancos nacidos en la imperialista y colonialista Inglaterra. Y hasta cosas peores se descubren recorriendo las letras de sus canciones. A mi entender, la más grave, para nuestros guardianes de las esencias de la tribu woke, podría ser esta: a los Beatles, y sobre todo a Paul y John, les encantaba leer, pero no a Marx o Freud o Foucault o Derrida, …

El mundo entero es como un escenario

El mundo entero es como un escenario

No hay ninguna explicación racional a la grandeza de William Shakespeare. Antes que él, no había ningún autor importante, exceptuando a Chaucer, lo cual también dificulta comprender cómo tantas obras geniales aparecen así, casi de golpe y atribuidas a una sola persona. Todas las teorías que intentaron demostrar que no existió y que sus obras se deben a otros autores fracasaron. No sólo es inexplicable su talento literario, reforzado por sus poemas narrativos y sus sonetos, sino que también lo es su talento dramático, la variedad de sus escenarios, repertorios y registros, la habilidad en el manejo de sus temas, así como la estructura de todas sus piezas teatrales. Demuestra también su extraordinario talento la inteligente astucia que tuvo al usar y alterar sus fuentes, tanto si procedían de las crónicas como de obras literarias o dramáticas. Comparar sus fuentes con sus obras es quizá la mejor manera de darse cuenta de su genio. Elimina e inventa personajes, altera las fechas de los hechos narrados acercándolas para conseguir la relación causa-efecto y ofrecer la credibilidad …