Narrativa

Observar lo que se ha perdido (II)

La tradición literaria memorialista occidental descansa sobre el supuesto implícito de que la distancia temporal produce comprensión. Proust, por referirnos tal vez a la culminación de este estilo, lleva el supuesto al extremo más sofisticado con el concepto de la «memoria involuntaria», que es mucho más que un recurso narrativo: un principio bajo el cual se preserva la esencia de lo vivido, sin la distorsión de la experiencia, el hábito y la inteligencia analítica. El «tiempo recobrado» es la idea de que la literatura puede recuperar lo real en una forma más auténtica que la propia experiencia mientras ocurre. Salter parte del mismo principio —usa la misma materia prima: el tiempo, la memoria, la pérdida— pero llega a una conclusión muy distinta, que se puede observar bien en sus memorias: no culminan en ninguna epifanía. En Burning the Days (1997) los episodios se suceden con una lógica asociativa, casi proustiana, pero sin el movimiento ascendente hacia la comprensión. Las personas aparecen y desaparecen, las relaciones se forman y se deshacen, y Salter tan solo observa, …

Observar lo que se ha perdido

Cuando leí Burning the days (1997, versión española: Quemar los días, Salamandra) hace unos años no sospechaba que sería la primera vez de muchas. Llegué a las memorias de Salter por casualidad, a través de William Finnegan. Barbarian days (2015) era mucho más que una búsqueda romántica e incesante de la ola perfecta. En apariencia, una declaración de amor al surf. Bajo la superficie, un elogio de la aventura y la escritura como dos partes inseparables. The Observer había reseñado el libro como una obra maestra que recordaba al primer James Salter, y fue así, por un deseo de leer más, como cayó en mis manos su libro de memorias: Burning the days. Fui víctima de una fascinación inmediata y absoluta. Su estilo, su sensibilidad, sus retratos tan vívidos y precisos. Quise leerlo todo de él: memorias, cuentos y novelas. La última noche, publicado en 2002 en la revista New Yorker, es un relato inolvidable. Sport and a pastime (1967) también se graba en la memoria con fuerza. Aún así, la ficción de Salter —a …