A la torera
No son pocos los escritores que han mostrado algo más que recelo ante la tarea crítica o el análisis de sus obras. Y motivos, sin necesidad de adentrarse en ámbitos personales, no faltan. El autor ve en ello una intolerable intromisión, especialmente cuando las interpretaciones o los juicios no son de su gusto. Entiende que la obra publicada ya no le pertenece, que tiene cierta autonomía. Pero lejos de ser ingenuo, sabe que el crítico muchas veces cae en la falta de rigor por motivos espurios. Javier Marías habló del lamentable estado de la crítica literaria española en un artículo que lleva por título «La muy crítica crítica». En el mismo texto propone reglas encaminadas a evitar el conflicto de intereses, la falta de libertad, la deshonestidad, el ocuparse más del autor que de la obra, el gremialismo o corporativismo, etc. Esto, sin duda, facilitaría la convivencia en el hábitat literario. Lo cierto es que la división entre crítico y autor, en muchos casos difícil de delimitar o sostener sin caer en la caricatura, ha …
